Las Plantas Trepadoras Y El Código Civil1

Las plantas trepadoras y el artículo 591 del Código Civil

Dice así el artículo 591 del Código Civil: No se podrá plantar árboles cerca de una heredad ajena sino a la distancia autorizada por las ordenanzas o la costumbre del lugar, y en su defecto, a la de dos metros de la línea divisoria de las heredades si la plantación se hace de árboles altos, y a la de 50 centímetros si la plantación es de arbustos o árboles bajos. Todo propietario tiene derecho a pedir que se arranquen los árboles que en adelante se plantaren a menor distancia de su heredad. Y aunque el artículo parece muy claro en su redacción, no faltan problemas interpretativos a la hora de su aplicación práctica pues ¿se considera la hiedra y demás plantas trepadoras incluidas dentro de este precepto?

Además tenemos que tener en cuenta que este artículo podría chocar con el 388 del mismo texto legal cuando se permite al propietario cercar su propiedad.

El problema se plantea cuando un vecino presenta una demanda contra el otro porque entiende que las plantas trepadoras que ha plantado el vecino y que suben por el muro medianero le causan problemas de humedad en su finca colindante.

La demanda es desestimada porque el Tribunal entiende, atendiendo a la prueba pericial practicada en el juicio, que las humedades no las causan las plantas sino el riego excesivo que sufren las mismas de tal manera que limitando este se eliminan aquellas.

Sin embargo entrar a estudiar el problema que hemos enunciado al principio del artículo y plantea la doctrina de que las disposiciones del art. 591 del Código Civil no son de aplicación al caso ya que ni la hiedra ni en general las enredaderas que trepaban sobre el muro de la vivienda se incardinan en el concepto de “árboles altos” o en el de “arbustos o árboles bajos” a que se refiere dicho precepto, cuya finalidad es la de instaurar una regla de vecindad relativa a las distancias establecedora de límites recíprocos en los derechos de propiedad sobre fincas colindantes, de marcado carácter agrario y rústico, aunque hoy en día sea de aplicación en otros ámbitos como el de las urbanizaciones privadas o incluso en el urbano, y las razones para imponer el guardar determinadas distancias se concretan en dos, que las raíces no se aprovechen del suelo ajeno, así como para evitar que las ramas priven al fundo vecino de aire y luz; efectos que obviamente no pueden ocasionar las plantas trepadoras del tipo de las que el demandado tiene en la jardinera contigua, por lo que carece de sentido acotar un área de exclusión en la que se halla prohibida o restringida la plantación cuando con ello se persigue preservar la integridad de los recursos y utilidades de los predios evitando que el terreno ajeno se ensombrezca y su subsuelo se empobrezca por la inmediata plantación.

La determinación de las distancias en el Código Civil, que parte de la distinción entre árboles altos y bajos o arbustos, es una distinción que ha sido calificada comúnmente de arbitraria y de apreciación relativa, ya que exigirá estar a las circunstancias y características de las especies de que se traten y no menos a las de los inmuebles colindantes; sin embargo, también habrá que estar a las características de las plantaciones por su disposición, funcionalidad y cuidados, que merecen en todo caso la consideración jurídica de “setos vivos”.

Además acude a la aplicación del contenido del  artículo 388 del Código Civil , a cuyo tenor todo propietario podrá cerrar o cercar sus heredades por medio de paredes, zanjas, “setos vivos” o muertos, o de cualquier otro modo, sin perjuicio de las servidumbres constituida sobre las mismas, por lo que la existencia a menos distancia de la establecida en el  art. 591 del Código Civil, de plantas de tal naturaleza que no alcanzan la categoría de árboles y ni siquiera de arbustos, no está proscrita por el Ordenamiento Jurídico.

En conclusión, del estudio conjunto del artículo 388 y del 591 del Código Civil se llega al convencimiento de que tales plantas son perfectamente legales y no pueden ser prohibidas por el vecino.

  1. alejandroalejandro05-11-2013

    Ver con que claridad llega esto…

  2. urmonxeurmonxe08-13-2013

    Estas plantas que comentas como trepadoras, pueden calificarse como seto vivo ¿ no? Entonces sí existe invasión de la misma en el predio del otro propietario sin su consentimiento , según el código civil, articulo 593, no estan del todo en una situación legal “Los árboles existentes en un seto vivo medianero se presumen también medianeros, y cualquiera de los dueños tiene derecho a exigir su derribo.” ¿Esto es así? ¿o he entendido algo mal? Me gustaria que me lo aclararas, gracias.

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